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sábado, 6 de diciembre de 2014

[David Fincher] “Se7en” El silencio del psicópata


En el año 1991 Jonathan Demme se convirtió en el mejor director de aquel año al dirigir una película basada en una novela que había sido un relativo Best Seller y que trajo a la palestra (Por segunda vez, en realidad) a uno de los psicópatas más emblemáticos de la historia del cine. El doctor Hannibal Leckter, gloriosamente interpretado por Anthony Hopkins (Oscar más que merecido), se presentó de una forma más que gloriosa. Basada en la segunda novela de Thomas Harris, “El silencio de los corderos”, se convirtió en una película de culto tras su estreno, es imposible concebir el cine de psicópatas y policías de la historia contemporánea sin esta esencial película que marcó ya no sólo una escuela, sino a una generación de escritores, guionistas, directores, productores… Jonathan Demme cambió la forma del cine, recién empezados los noventa, con una película esencial del cine moderno. Una película vital en el la historia del cine que cambió la forma en cómo lo conocíamos hasta ese momento… ¿O no?

La verdad es que todo lo que he dicho antes es cierto, el cine de psicópatas no sería el mismo sin esa película, pero la verdad es que lo que ocurrió cuatro años después fue completamente inherente a esto, sin una no tendríamos la otra, por eso nadie se esperó que lo que Andrew Kevin Walker y David Fincher orquestaron en 1995 fuese realmente algo bueno, o mejor, pero en mi opinión así fue. “Se7en” es la evolución obvia de lo que Demme nos ofreció a principios de los noventa, es exactamente una sombra de la anterior, una sombra alargada y profunda que se traga a la primera de una forma contundente y genial. No desmerezco en absoluto el trabajo de los primeros, ya que ellos fueron los que portaban el agente patógeno, pero el agente en sí está en “Se7en” (Y siento esa metáfora tan científica), esto quiere decir que lo bueno que creó la primera, lo mejoró y explotó mejor la segunda.