¿Os ha pasado alguna vez que algo que oís o veis, o incluso saboreáis no os gusta para nada? A lo mejor después de eso pensáis “No pienso volver a probarlo en mi vida”…
A lo mejor no os gustó porque teníais un mal día, o a lo mejor la compañía que llevabais condicionó que no os gustase… ¿O el paso del tiempo influye más de lo que creemos?